Damnificados abarrotan los albergues en San Pedro Sula

SAN PEDRO SULA. Mientras los pobladores de Chamelecón comienzan las labores de limpieza en calles y casas, los habitantes de la Rivera Hernández siguen esperando que baje el agua que aún cubre más de la mitad de las viviendas. La depresión tropical Eta ya abandonó Honduras, pero los daños que causó continúan abatiendo a San Pedro Sula. Miles de ciudadanos siguen durmiendo en sus carros, debajo de los puentes, en las orillas de las calles y otros, con más suerte, en albergues. En Chamelecón, las calles ya no están inundadas. Ayer, desde muy temprano, algunos vecinos con palas y rastrillos removían las piedras y los escombros que dejó la tormenta. El trabajo en el interior de las casas es mayor, sacar el agua que queda conlleva mucho tiempo y esfuerzo, para posteriormente botar lo que ya no sirve y empezar a lavar. Sin embargo, lavar no ha sido posible porque no cuentan con el servicio de agua potable. SolidaridadWalmart donó un contenedor con productos de limpieza y alimentos; además, el restaurante Wendy’s regaló comida caliente para mil personas. “Todo se mojó. Ahorita necesitamos una bomba para sacar el agua porque no podemos solo con las escobas, queremos volver ya a nuestras casas porque ahorita estamos de posada donde un familiar”, contó María Magdalena López, de la colonia Suyapa. Centros comunitarios e iglesias se han convertido en albergues y estos resultan insuficientes ante el alto número de familias que necesitan refugio. María Magdalena López contempla los daños que causó el agua a su vivienda. Los residentes de Chamelecón comenzaron a limpiar. Llanto“Mi esposo está en la casa buscando limpiar, pero no hay agua para lavar y hay partes sin energía”, manifestó Suyapa Ortega, quien está junto a otras 60 personas en el centro de alcance de Usaid de la colonia Suyapa. Rosmery Ortega no pudo contener el llanto cuando relató lo difícil que ha sido haber perdido todo, estar en un albergue con una niña de 15 meses y sin dinero porque cuando comenzó la pandemia fue despedida de su trabajo, donde tenía 12 años de laborar. Según Cenaos continuarán las lluvias y chubascos de leves a moderados en las zonas sur, suroriente y suroccidente entre el sábado y el lunes. “Es difícil. Sin dinero y ahora esto. Ahora, a comenzar de nuevo, las pocas cosas que hemos hecho con mi esposo las perdimos”, lamentó Ortega, habitante de la colonia San Antonio. Cuando el equipo de Diario LA PRENSA llegó al centro de alcance, un grupo de odontólogos sampedranos estaba repartiendo víveres a los albergados. “En la mañana dejamos agua en el centro social de la San Antonio y también fuimos a una iglesia de la Altamira. Es impactante ver las secuelas que dejó la tormenta, da tristeza y dolor”, expresó el doctor Ramón González. RiesgoLos albergados están en riesgo de una infección, de contagiarse de coronavirus u otra enfermedad debido a que no cuentan con agua potable. “Estamos sin agua, no podemos bañarnos, los sanitarios están sucios. Necesitamos el servicio”, indicó Daisy Alvarenga, residente de la colonia San Antonio y coordinadora del centro de alcance de la zona. El centro de alcance está ocupado por 18 familias (72 personas, entre los que hay personas de la tercera edad y niños). El agua que obligó a los pobladores de más de 15 colonias a abandonar sus hogares en el sector Rivera Hernández no les da tregua. Decenas de vehículos hacen doble fila en las calles principales del sector esperando que el nivel del agua baje y les permita ingresar en sus viviendas; sin embargo, la llena todavía llega a la colonia 6 de Mayo y por la parte de la colonia Cerrito Lindo, que colinda con la Céleo Gónzales, hasta la colonia la Central. Hay quienes son atrevidos y se arriesgan a caminar en medio de las lagunas con el afán de llegar a ver el estado de sus casas. “Hay gente que se está metiendo, aunque el agua les llegue al cuello o a la cintura porque quieren ver sus casas, lo que han perdido o si les han robado”, dijo una de las vecinas de la zona. En el sector solo hay dos albergues disponibles, uno es el de la iglesia evangélica Emanuel que está antes de llegar al parque de la colonia Rivera Hernández, y el otro la escuela Altagracia Sánchez en la Felipe Zelaya. María Ernestina Sosa, coordinadora del sector y encargada del albergue Emanuel, detalló que en el lugar hay 98 adultos y 56 niños. Estaban a la espera de 56 personas más que provienen de las colonias Asentamientos Humanos, 6 de Mayo, Alfonso Lacayo, la Central y Kitur. Alex Estévez, subcomisionado regional de Copeco, declaró que aunque otras zonas de la ciudad también se inundaron, los daños más grandes los sufrieron los residentes de la Rivera Hernández y Chamelecón. En el 60% de SPS ya volvió el aguaLa concesionaria Aguas de San Pedro informó ayer a través de un comunicado que se restableció en un 60% el servicio de agua potable que fue gravemente dañado por las lluvias de la depresión tropical Eta. “Hemos sufrido graves daños en el campo de pozos de Chamelecón, una de las fuentes más importantes de suministro de agua en SPS”, dice el comunicado. Dina Bulnes, relacionadora pública de ASP, explicó que tuvieron que poner fuera de servicio elabastecimiento de aguas superficiales por culpa de derrumbes y daños en las tuberías de las plantas de tratamiento de El Zapotal, Santa Ana, Río de Piedras, Primavera y Cofradía. En este momento las fuentes superficiales están habilitadas en un 40%. Bulnes agregó que el servicio se está restableciendo de manera gradual por lo que pidió paciencia a los usuarios. Hubo daños en la tubería de distribución de Santa Ana y en la del sector de Cofradía.,

La Prensa

SAN PEDRO SULA.

Mientras los pobladores de Chamelecón comienzan las labores de limpieza en calles y casas, los habitantes de la Rivera Hernández siguen esperando que baje el agua que aún cubre más de la mitad de las viviendas.

La depresión tropical Eta ya abandonó Honduras, pero los daños que causó continúan abatiendo a San Pedro Sula.

Miles de ciudadanos siguen durmiendo en sus carros, debajo de los puentes, en las orillas de las calles y otros, con más suerte, en albergues.

En Chamelecón, las calles ya no están inundadas.

Ayer, desde muy temprano, algunos vecinos con palas y rastrillos removían las piedras y los escombros que dejó la tormenta.

El trabajo en el interior de las casas es mayor, sacar el agua que queda conlleva mucho tiempo y esfuerzo, para posteriormente botar lo que ya no sirve y empezar a lavar.

Sin embargo, lavar no ha sido posible porque no cuentan con el servicio de agua potable.

SolidaridadWalmart donó un contenedor con productos de limpieza y alimentos; además, el restaurante Wendy’s regaló comida caliente para mil personas.

“Todo se mojó.

Ahorita necesitamos una bomba para sacar el agua porque no podemos solo con las escobas, queremos volver ya a nuestras casas porque ahorita estamos de posada donde un familiar”, contó María Magdalena López, de la colonia Suyapa.

Centros comunitarios e iglesias se han convertido en albergues y estos resultan insuficientes ante el alto número de familias que necesitan refugio.

María Magdalena López contempla los daños que causó el agua a su vivienda.

Los residentes de Chamelecón comenzaron a limpiar.

Llanto“Mi esposo está en la casa buscando limpiar, pero no hay agua para lavar y hay partes sin energía”, manifestó Suyapa Ortega, quien está junto a otras 60 personas en el centro de alcance de Usaid de la colonia Suyapa.

Rosmery Ortega no pudo contener el llanto cuando relató lo difícil que ha sido haber perdido todo, estar en un albergue con una niña de 15 meses y sin dinero porque cuando comenzó la pandemia fue despedida de su trabajo, donde tenía 12 años de laborar.

Según Cenaos continuarán las lluvias y chubascos de leves a moderados en las zonas sur, suroriente y suroccidente entre el sábado y el lunes.

“Es difícil.

Sin dinero y ahora esto.

Ahora, a comenzar de nuevo, las pocas cosas que hemos hecho con mi esposo las perdimos”, lamentó Ortega, habitante de la colonia San Antonio.

Cuando el equipo de Diario LA PRENSA llegó al centro de alcance, un grupo de odontólogos sampedranos estaba repartiendo víveres a los albergados.

“En la mañana dejamos agua en el centro social de la San Antonio y también fuimos a una iglesia de la Altamira.

Es impactante ver las secuelas que dejó la tormenta, da tristeza y dolor”, expresó el doctor Ramón González.

RiesgoLos albergados están en riesgo de una infección, de contagiarse de coronavirus u otra enfermedad debido a que no cuentan con agua potable.

“Estamos sin agua, no podemos bañarnos, los sanitarios están sucios.

Necesitamos el servicio”, indicó Daisy Alvarenga, residente de la colonia San Antonio y coordinadora del centro de alcance de la zona.

El centro de alcance está ocupado por 18 familias (72 personas, entre los que hay personas de la tercera edad y niños).

El agua que obligó a los pobladores de más de 15 colonias a abandonar sus hogares en el sector Rivera Hernández no les da tregua.

Decenas de vehículos hacen doble fila en las calles principales del sector esperando que el nivel del agua baje y les permita ingresar en sus viviendas; sin embargo, la llena todavía llega a la colonia 6 de Mayo y por la parte de la colonia Cerrito Lindo, que colinda con la Céleo Gónzales, hasta la colonia la Central.

Hay quienes son atrevidos y se arriesgan a caminar en medio de las lagunas con el afán de llegar a ver el estado de sus casas.

“Hay gente que se está metiendo, aunque el agua les llegue al cuello o a la cintura porque quieren ver sus casas, lo que han perdido o si les han robado”, dijo una de las vecinas de la zona.

En el sector solo hay dos albergues disponibles, uno es el de la iglesia evangélica Emanuel que está antes de llegar al parque de la colonia Rivera Hernández, y el otro la escuela Altagracia Sánchez en la Felipe Zelaya.

María Ernestina Sosa, coordinadora del sector y encargada del albergue Emanuel, detalló que en el lugar hay 98 adultos y 56 niños.

Estaban a la espera de 56 personas más que provienen de las colonias Asentamientos Humanos, 6 de Mayo, Alfonso Lacayo, la Central y Kitur.

Alex Estévez, subcomisionado regional de Copeco, declaró que aunque otras zonas de la ciudad también se inundaron, los daños más grandes los sufrieron los residentes de la Rivera Hernández y Chamelecón.

En el 60% de SPS ya volvió el aguaLa concesionaria Aguas de San Pedro informó ayer a través de un comunicado que se restableció en un 60% el servicio de agua potable que fue gravemente dañado por las lluvias de la depresión tropical Eta.

“Hemos sufrido graves daños en el campo de pozos de Chamelecón, una de las fuentes más importantes de suministro de agua en SPS”, dice el comunicado.

Dina Bulnes, relacionadora pública de ASP, explicó que tuvieron que poner fuera de servicio elabastecimiento de aguas superficiales por culpa de derrumbes y daños en las tuberías de las plantas de tratamiento de El Zapotal, Santa Ana, Río de Piedras, Primavera y Cofradía.

En este momento las fuentes superficiales están habilitadas en un 40%.

Bulnes agregó que el servicio se está restableciendo de manera gradual por lo que pidió paciencia a los usuarios.

Hubo daños en la tubería de distribución de Santa Ana y en la del sector de Cofradía.

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