El agro vive su peor crisis de los últimos 20 años

San Pedro Sula. La pandemia del covid-19 y los dos huracanes Eta y Iota dejan al sector agrícola y pecuario sumergido en la crisis más dramática de los últimos 20 años y frente al riesgo de perder terreno en el mercado internacional por el incumplimiento de contratos. Desde los productores de frijoles, que lograron una de las mejores cosechas, hasta los exportadores de aceite de palma, que ahora están vendiendo a mejores precios, recibieron fuertes golpes y ahora están por cerrar el año con pérdidas irreparables. Este año “ha sido una catástrofe para el sector agropecuario, especialmente para la zona norte”, considera Edgardo Leiva, director ejecutivo de la Asociación Hondureña de Productores de Leche (Aproleche). “En el valle de Sula le ha pasado una catástrofe a los productores de leche, carne de res y carne de cerdo. Hay empresas y pequeños productores que lo perdieron todo. Eso tiene una magnitud sin precedentes. No lograron salvar absolutamente nada”, dijo en una entrevista telefónica con Diario LA PRENSA. 13,000 toneladas métricas Los productores de cítricos dejaron de cosechar por las lluvias de noviembre. Según Leiva, los productores de leche y carne, tanto bovina como porcina, son del criterio que para “que se levanten las unidades productivas” de todo el sector agrícola y pecuario del país es necesario “un apoyo extra” de cara a 2021, pero “no solo se trata de apoyo financiero, sino de apoyo internacional para el gobierno, porque después de la crisis dejada por el covid-19 es difícil que el gobierno ofrezca una solución a los problemas de Eta y Iota”. A un mes de las devastaciones causadas por Eta y Iota, la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) aún no ha logrado cuantificar los daños en todo el sector, debido a la gran destrucción en plantaciones que, incluso hasta ahora, muchas de ellas siguen inundadas. Hasta finales del mes pasado, de manera preliminar, esa secretaría, por ejemplo, registró 7,971 manzanas de banano pérdidas, 13,000 manzanas de cítricos, 5,566 de arroz y más de 150,000 de palma aceitera inundadas. Héctor Castro, presidente de la Asociación Industrial de Productores de Aceite de Honduras (Aipah), considera que “a pesar de la pandemia, 2020 no era un mal año para la palma aceitera porque los precios en el mercado internacional se han recuperado, andan por lo $900”. 7,971manzanas de bananos perdidas, según recuento de la Secretaría de Agricultura hasta finales de noviembre. Desafortunadamente, piensa Castro, los productores de este importante sector no pueden aprovecha el alza de los precios “porque la mayoría, principalmente los del valle de Sula, no están cosechando porque se han perdido más de 17,000 hectáreas de plantación de palma”. “Esa es una pérdida total. La palma termina el año lastimosamente con una crisis como todo el sector agropecuario del valle de Sula porque dos meses sin cosechar representan el 15% de toda la producción de un año. Sumado a eso, no hay infraestructura. Los productores están entrando al campo a hacer limpieza, pero no pueden sacar la fruta, todavía hay agua en los caminos secundarios y terciarios”, dijo. “No tenemos esperanzas que esto se recupere vía Gobierno en un corto plazo. La situación es realmente preocupante, hay que tener mucho estoicismo para poder enfrentar esto”. Todos los agricultores de Honduras, de una u otra forma, han sido afectados por los huracanes Eta y Iota. La situación adversa que enfrentan los aceiteros, la cual se traduce en una reducción de las exportaciones y en incumplimiento de contratos con sus compradores, pone a los productores en jaque en el mercado internacional pues los colegas de países vecinos están supliendo el espacio que, por Eta y Iota, dejarán en los últimos meses de 2020 y primeros de 2021. “Esto es como el banano. Es muy similar. Hay contratos. El comprador de Estados Unidos o Europa firma contrato con los proveedores, con nosotros los vendedores. Esos contratos tienen cláusulas de incumplimiento. Por incumplimiento, primero nos penalizan aunque nosotros argumentemos que son causas de fuerza mayor, y después el comprador va a ir a buscar a otros suplidores. ¿Qué pasa? Todo el sobre costo en el cual incurre por compra de emergencia nos lo carga a nosotros”, dijo. “No estamos vendiendo y estamos sufriendo penalidades”, explicó. Castro cree que “el Gobierno no tiene ningún plan, los ministros están reaccionando por criterio propio, no tienen una visión estratégica y tampoco recursos económicos para ejecutar un plan, la situación es gravísima, toda la estructura productiva está colapsada”. Los productores del valle de Sula, por las inundaciones, reportan los daños y pérdidas mayores, hasta ahora, no cuantificadas por las autoridades de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG). Los últimos dos huracanes también terminaron de desestabilizar a agricultores de productos no tradicionales que, en medio de las restricciones derivadas del coronavirus, esquivaron obstáculos para mantenerse dentro de los mercados en los cuales hubo una reducción en el consumo. A pesar del covid-19, según Medardo Galindo, gerente de la Federación de Agroexportadores de Honduras (FPX), “hasta la mitad del año todas las exportaciones iban dentro de lo normal, pero vinieron los huracanes los cuales causaron un bajón en productos como bananos, palma aceitera, ganadería y productos no tradicionales”. “Por ejemplo, antes de los huracanes exportábamos unos 500 contenedores semanales de okra, ahora, tal vez 200, se han reducido en un 50% las exportaciones en estos últimos dos meses. En los productos no tradicionales tuvimos la suerte que cuando vino la pandemia, ya estábamos saliendo de la temporada de exportación, con un poquito más de la mitad, no afectó mucho. Ahora, la siembra se está haciendo normalmente y esperamos que a finales de diciembre y principios de enero comencemos nuevamente la temporada de exportación”, dijo Galindo. La FPX calcula que al cerrar 2020 el sector no tradicional habrá enviado al mercado internacional alrededor de 35,000 contenedores de bananos, frutas y vegetales, una cantidad similar a la del año pasado. 35,195manzanas de caña de azúcar afectadas, es decir inundadas, no destruidas durante los huracanes. “Los productos como la okra, filete de tilapia, los vegetales, los cuales son altamente perecederos y que son exportados vía aérea, han sido afectados por el cierre del aeropuerto Ramón Villeda Morales que es por donde habitualmente salen. Para exportar, Golosón resulta muy costoso. Algunos de los productores están optando por exportar a través de Comalapa, El Salvador, que también es costoso. Nosotros, por medio de la Federación, le estamos solicitando al Gobierno que habilite algunas facilidades en Palmerola por lo menos para exportar lo más pronto posible”, dijo. A criterio de Galindo, es urgente habilitar Palmerola para las exportaciones porque los productores de filete de tilapia envían al exterior alrededor de 600,000 kilos a la semana, mientras los productores de vegetales orientales unos 400,000 kilos, un 70% a Estados Unidos y 30% a Europa. “Nosotros tenemos que vernos bajo la óptica de la competitividad frente a otros países que exportan lo mismo. Guatemala y Costa Rica han seguido y siguen exportando. Para ellos parece que no hubo pandemia ni huracanes. Ellos exportan hasta dos y tres veces más que Honduras”, advirtió. “Están siendo más competitivos que nosotros. El Gobierno debe ver eso porque nos pueden sacar del mercado”. En el sector de granos básicos las consecuencias del covid-19 y de Eta y Iota no han sido de dimensiones catastróficas, sin embargo, la producción de frijoles que saldría a finales de este año se redujo drásticamente por la abundancia de lluvias. “En 2020, la producción nacional de maíz logró un rendimiento bastante bondadoso, desafortunadamente, no tenemos el mercado para comercializar la oferta nacional que hay. La siembra masiva de frijol de primera permitió que todavía hubiera oferta nacional. Por Eta y Iota, la siembra de postrera se perdió en un 85%. Solo tenemos el 15% de producción nacional. Tendremos un déficit, pero el Gobierno está lanzando una campaña que se llama Postrera de siembra tardía para cubrir la demanda nacional”, dijo Dulio Medina, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores y Productores de Granos Básicos de Honduras (Prograno). Medina dijo que los productores de maíz no están viviendo dificultades por Eta y Iota, sino por “razones de comercialización” que están relacionadas con el mercado y el tratado de libre comercio con Estados Unidos. “De maíz solo pudimos colocar 1,360,000 quintales de 8,000,000 de quintales que producimos en los tres ciclos. Eso nos deja números rojos. Ya tenemos la presencia del tratado de libre comercio y la industria de productos balanceados ya no compra producción nacional para hacer concentrados, sino que lo importa. Ellos dijeron que iban a acompañar la producción nacional, pero el problema es que nos ofrecieron un precio demasiado bajo”, dijo.,

La Prensa

San Pedro Sula.

La pandemia del covid-19 y los dos huracanes Eta y Iota dejan al sector agrícola y pecuario sumergido en la crisis más dramática de los últimos 20 años y frente al riesgo de perder terreno en el mercado internacional por el incumplimiento de contratos.

Desde los productores de frijoles, que lograron una de las mejores cosechas, hasta los exportadores de aceite de palma, que ahora están vendiendo a mejores precios, recibieron fuertes golpes y ahora están por cerrar el año con pérdidas irreparables.

Este año “ha sido una catástrofe para el sector agropecuario, especialmente para la zona norte”, considera Edgardo Leiva, director ejecutivo de la Asociación Hondureña de Productores de Leche (Aproleche).

“En el valle de Sula le ha pasado una catástrofe a los productores de leche, carne de res y carne de cerdo.

Hay empresas y pequeños productores que lo perdieron todo.

Eso tiene una magnitud sin precedentes.

No lograron salvar absolutamente nada”, dijo en una entrevista telefónica con Diario LA PRENSA.

13,000 toneladas métricas Los productores de cítricos dejaron de cosechar por las lluvias de noviembre.

Según Leiva, los productores de leche y carne, tanto bovina como porcina, son del criterio que para “que se levanten las unidades productivas” de todo el sector agrícola y pecuario del país es necesario “un apoyo extra” de cara a 2021, pero “no solo se trata de apoyo financiero, sino de apoyo internacional para el gobierno, porque después de la crisis dejada por el covid-19 es difícil que el gobierno ofrezca una solución a los problemas de Eta y Iota”.

A un mes de las devastaciones causadas por Eta y Iota, la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) aún no ha logrado cuantificar los daños en todo el sector, debido a la gran destrucción en plantaciones que, incluso hasta ahora, muchas de ellas siguen inundadas.

Hasta finales del mes pasado, de manera preliminar, esa secretaría, por ejemplo, registró 7,971 manzanas de banano pérdidas, 13,000 manzanas de cítricos, 5,566 de arroz y más de 150,000 de palma aceitera inundadas.

Héctor Castro, presidente de la Asociación Industrial de Productores de Aceite de Honduras (Aipah), considera que “a pesar de la pandemia, 2020 no era un mal año para la palma aceitera porque los precios en el mercado internacional se han recuperado, andan por lo $900”.

7,971manzanas de bananos perdidas, según recuento de la Secretaría de Agricultura hasta finales de noviembre.

Desafortunadamente, piensa Castro, los productores de este importante sector no pueden aprovecha el alza de los precios “porque la mayoría, principalmente los del valle de Sula, no están cosechando porque se han perdido más de 17,000 hectáreas de plantación de palma”.

“Esa es una pérdida total.

La palma termina el año lastimosamente con una crisis como todo el sector agropecuario del valle de Sula porque dos meses sin cosechar representan el 15% de toda la producción de un año.

Sumado a eso, no hay infraestructura.

Los productores están entrando al campo a hacer limpieza, pero no pueden sacar la fruta, todavía hay agua en los caminos secundarios y terciarios”, dijo.

“No tenemos esperanzas que esto se recupere vía Gobierno en un corto plazo.

La situación es realmente preocupante, hay que tener mucho estoicismo para poder enfrentar esto”.

Todos los agricultores de Honduras, de una u otra forma, han sido afectados por los huracanes Eta y Iota.

La situación adversa que enfrentan los aceiteros, la cual se traduce en una reducción de las exportaciones y en incumplimiento de contratos con sus compradores, pone a los productores en jaque en el mercado internacional pues los colegas de países vecinos están supliendo el espacio que, por Eta y Iota, dejarán en los últimos meses de 2020 y primeros de 2021.

“Esto es como el banano.

Es muy similar.

Hay contratos.

El comprador de Estados Unidos o Europa firma contrato con los proveedores, con nosotros los vendedores.

Esos contratos tienen cláusulas de incumplimiento.

Por incumplimiento, primero nos penalizan aunque nosotros argumentemos que son causas de fuerza mayor, y después el comprador va a ir a buscar a otros suplidores.

¿Qué pasa? Todo el sobre costo en el cual incurre por compra de emergencia nos lo carga a nosotros”, dijo.

“No estamos vendiendo y estamos sufriendo penalidades”, explicó.

Castro cree que “el Gobierno no tiene ningún plan, los ministros están reaccionando por criterio propio, no tienen una visión estratégica y tampoco recursos económicos para ejecutar un plan, la situación es gravísima, toda la estructura productiva está colapsada”.

Los productores del valle de Sula, por las inundaciones, reportan los daños y pérdidas mayores, hasta ahora, no cuantificadas por las autoridades de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG).

Los últimos dos huracanes también terminaron de desestabilizar a agricultores de productos no tradicionales que, en medio de las restricciones derivadas del coronavirus, esquivaron obstáculos para mantenerse dentro de los mercados en los cuales hubo una reducción en el consumo.

A pesar del covid-19, según Medardo Galindo, gerente de la Federación de Agroexportadores de Honduras (FPX), “hasta la mitad del año todas las exportaciones iban dentro de lo normal, pero vinieron los huracanes los cuales causaron un bajón en productos como bananos, palma aceitera, ganadería y productos no tradicionales”.

“Por ejemplo, antes de los huracanes exportábamos unos 500 contenedores semanales de okra, ahora, tal vez 200, se han reducido en un 50% las exportaciones en estos últimos dos meses.

En los productos no tradicionales tuvimos la suerte que cuando vino la pandemia, ya estábamos saliendo de la temporada de exportación, con un poquito más de la mitad, no afectó mucho.

Ahora, la siembra se está haciendo normalmente y esperamos que a finales de diciembre y principios de enero comencemos nuevamente la temporada de exportación”, dijo Galindo.

La FPX calcula que al cerrar 2020 el sector no tradicional habrá enviado al mercado internacional alrededor de 35,000 contenedores de bananos, frutas y vegetales, una cantidad similar a la del año pasado.

35,195manzanas de caña de azúcar afectadas, es decir inundadas, no destruidas durante los huracanes.

“Los productos como la okra, filete de tilapia, los vegetales, los cuales son altamente perecederos y que son exportados vía aérea, han sido afectados por el cierre del aeropuerto Ramón Villeda Morales que es por donde habitualmente salen.

Para exportar, Golosón resulta muy costoso.

Algunos de los productores están optando por exportar a través de Comalapa, El Salvador, que también es costoso.

Nosotros, por medio de la Federación, le estamos solicitando al Gobierno que habilite algunas facilidades en Palmerola por lo menos para exportar lo más pronto posible”, dijo.

A criterio de Galindo, es urgente habilitar Palmerola para las exportaciones porque los productores de filete de tilapia envían al exterior alrededor de 600,000 kilos a la semana, mientras los productores de vegetales orientales unos 400,000 kilos, un 70% a Estados Unidos y 30% a Europa.

“Nosotros tenemos que vernos bajo la óptica de la competitividad frente a otros países que exportan lo mismo.

Guatemala y Costa Rica han seguido y siguen exportando.

Para ellos parece que no hubo pandemia ni huracanes.

Ellos exportan hasta dos y tres veces más que Honduras”, advirtió.

“Están siendo más competitivos que nosotros.

El Gobierno debe ver eso porque nos pueden sacar del mercado”.

En el sector de granos básicos las consecuencias del covid-19 y de Eta y Iota no han sido de dimensiones catastróficas, sin embargo, la producción de frijoles que saldría a finales de este año se redujo drásticamente por la abundancia de lluvias.

“En 2020, la producción nacional de maíz logró un rendimiento bastante bondadoso, desafortunadamente, no tenemos el mercado para comercializar la oferta nacional que hay.

La siembra masiva de frijol de primera permitió que todavía hubiera oferta nacional.

Por Eta y Iota, la siembra de postrera se perdió en un 85%.

Solo tenemos el 15% de producción nacional.

Tendremos un déficit, pero el Gobierno está lanzando una campaña que se llama Postrera de siembra tardía para cubrir la demanda nacional”, dijo Dulio Medina, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores y Productores de Granos Básicos de Honduras (Prograno).

Medina dijo que los productores de maíz no están viviendo dificultades por Eta y Iota, sino por “razones de comercialización” que están relacionadas con el mercado y el tratado de libre comercio con Estados Unidos.

“De maíz solo pudimos colocar 1,360,000 quintales de 8,000,000 de quintales que producimos en los tres ciclos.

Eso nos deja números rojos.

Ya tenemos la presencia del tratado de libre comercio y la industria de productos balanceados ya no compra producción nacional para hacer concentrados, sino que lo importa.

Ellos dijeron que iban a acompañar la producción nacional, pero el problema es que nos ofrecieron un precio demasiado bajo”, dijo.

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