El Ulúa también dejó luto y devastación en Santa Bárbara

SANTA BÁRBARA. Marco Antonio Cano, aún incrédulo y lleno de tristeza, se pone de pie sobre los cimientos de lo que alguna vez fue su hogar y que fue destruido por la mortal crecida del río Ulúa en el barrio Abajo del centro de Ilama, Santa Bárbara. El miércoles 4 de noviembre a la medianoche, a raíz de la tormenta Eta, el agua cubrió por completo su hogar y la de media vecindad (24 casas), incluyendo las viviendas de su hermano Carlos Roberto, su sobrina Sara Judit Sánchez , su madre Elena Ríos y su cuñado Gilberto Sánchez, quienes desaparecieron por la fuerza del Ulúa, quedando solamente la losa de los pisos . Urgen de ayudaLos 300 damnificados en Chinda urgen de víveres, pañales, leche y agua. Los números para donaciones son 9977-8424 y 9709-2458. En Ilama también las familias de las 24 casas arrasadas por el Ulúa necesitan comida y agua potable. Para donaciones, los afectados pueden ser contactados al número 9588-9522Por su experiencia como vecino del río, Cano había previsto la crecida para las 6:00 de la tarde. Por ello decidió trasladarse con sus pertenencias al otro costado de la calle, en una casa que está sobre una pequeña loma a unos 15 metros. Sin embargo, nunca creyó que el agua iba a llegar donde él estaba, y un derrumbe de piedras al costado de la vivienda lo hizo salir corriendo junto con su esposa María Angélica Zúñiga Quintero, su hija Cindy Mariela (de 13 años) y su pequeño Cleberson (de 3). San Vicente Centenario. Ante el nerviosismo de tener el agua a la rodilla puso al menor desnudo sobre su hombro y corrió con su esposa hacia el centro sobre la calle anegada. “¡Papi Marco!”, gritó la niña que había quedado atrás y la que tuvo que rescatar en medio de sus electrodomésticos que flotaban para verlos minutos después ser destruidos por los remolinos de la corriente. Santa Bárbara. AisladosAgustín Muñoz, alcalde de Ilama, manifestó que Eta ha significado destrucción y muerte, porque el río Cececapa creció y arrancó el único puente en ese municipio que da acceso a las cinco aldeas. Esta situación dejó aisladas e incomunicadas a 2,000 en las aldeas de Chinda. Estas comunidades situadas en la montaña también están incomunicadas entre ellas, porque por la crecida de quebradas cayeron al menos seis cajas puente que las conectan. El caudal de estas quebradas sigue siendo un peligro para los pobladores, pues pueden provocar deslizamientos. El desastre dejó también a 17 comunidades sin energía y sin agua potable por el colapso de los sistemas y temen por epidemias por la insalubridad que representa estar sin agua. Ayer hubo protestas en Quimistán exigiendo que les restablezcan la energía eléctrica. Chinda. CrisisLos habitantes de las cinco aldeas de Ilama podrían salir por Chinda, ya que en la montaña conectan por carretera con 14 aldeas del vecino municipio; pero debido a que el Ulúa arrancó en la jurisdicción de Chinda el puente hamaca que da acceso a esta montaña, suman 5,000 las personas que están atrapadas e incomunicadas entre los dos municipios. Miriam López, alcaldesa de Chinda, informó que esta situación los tiene en alerta porque estos hondureños claman por comida y asistencia. La alcaldesa ayer gestionaba una lancha para cruzar el Ulúa e ir a dejar comida a las personas aisladas; mientras que en Ilama, por donde existía el puente sobre el río Cececapa, algunos aldeanos por necesidad se atreven a cruzar haciendo canopy en un cable de acero que han amarrado en postes sobre ambos extremos. Petoa. LA PRENSA constató que luego de cruzar, los pocos ciudadanos que se atreven para ir de emergencia a al hospital o por otras necesidades urgentes, deben viajar varios kilómetros en moto hasta el centro de Ilama en una carretera de tierra que tiene múltiples derrumbes en los que solo un vehículo de dos ruedas puede pasar. “Ni para el Mitch se había visto este desastre. La noche del miércoles fue de terror, pues el Ulúa se llevó 40 viviendas que dejaron albergadas a 50 familias en el casco urbano de Chinda y se llevó el puente que dejó aislados a 2,500 pobladores”, dijo la alcadesa Miriam López. Ilama. Destrucción y muerteEn la aldea San José de Oriente, Óscar Argenis Sabillón, Andrea Sabillón y Maritza Oseguera y los niños Dafne Sabillón, Sharon Sabillón y Didier Osiel Sabillón murieron trágicamente por un derrumbe sobre dos casas. El cuerpo de Óscar Argenis aún no ha sido encontrado, pero los otros ya fueron sepultados. En la aldea Nueva York, los niños Jostin Gerardo Toro (de 8 años) y Evis Samuel Cardona (de 11 meses), fallecieron por un derrumbe. En la aldea Lomas de Águila de Gualala cuatro personas murieron soterradas, según informó la Policía. La carretera RN-20, que lleva de Ceibita Norte a la cabecera departamental tiene múltiples colapsos y hundimientos. Ilama. En Petoa, el río Cacaulapa creció y se llevó más de 20 metros de carretera impidiendo el paso hacia la cabecera de Santa Bárbara. Sin embargo, desde el sábado se habilitó un paso sobre un terreno privado al costado de la vía, por el que cada vehículo debe pagar un “peaje” de 20 lempiras. Ayer las autoridades municipales de Petoa trabajaban en reorientar el cauce del río y esperan en tres días reparar temporalmente la carretera. Chinda. Por la crecida de este río, en Petoa quedaron damnificadas varias familias del barrio Los Manguitos que fueron llevadas a un albergue. Petoa estaba ayer sin energía y sin señal de celular. Entre Chinda e Ilama hay más de 10 derrumbes y postes caídos. Hasta ayer varias retroexcavadoras trabajaban en la remoción de grandes cantidades de lodo que impedían el tráfico vehicular. Trinidad. Una crecida en la quebrada Jutiapa se llevó el puente de acceso a la comunidad de Campo Lempira en los bajos de Trinidad, Santa Bárbara, y unos kilómetros más adelante socavó el puente que conecta con Concepción del Norte. En el caserío El Encanto, en Ilama, unos metros cercanos a la cárcel conocida como El Pozo, el Ulúa también se llevó un tramo carretero. Ahí también se logró habilitar el paso a un costado de la vía. En la cabecera Santa Bárbara, el río Cececapa dejó a varias familias en la calle al llevarse casas en el barrio La Libertad y barrio Abajo en el sector El Junquillo. En San Luis hubo varios derrumbes. Carretera RN-20.,

La Prensa

SANTA BÁRBARA.

Marco Antonio Cano, aún incrédulo y lleno de tristeza, se pone de pie sobre los cimientos de lo que alguna vez fue su hogar y que fue destruido por la mortal crecida del río Ulúa en el barrio Abajo del centro de Ilama, Santa Bárbara.

El miércoles 4 de noviembre a la medianoche, a raíz de la tormenta Eta, el agua cubrió por completo su hogar y la de media vecindad (24 casas), incluyendo las viviendas de su hermano Carlos Roberto, su sobrina Sara Judit Sánchez , su madre Elena Ríos y su cuñado Gilberto Sánchez, quienes desaparecieron por la fuerza del Ulúa, quedando solamente la losa de los pisos .

Urgen de ayudaLos 300 damnificados en Chinda urgen de víveres, pañales, leche y agua.

Los números para donaciones son 9977-8424 y 9709-2458.

En Ilama también las familias de las 24 casas arrasadas por el Ulúa necesitan comida y agua potable.

Para donaciones, los afectados pueden ser contactados al número 9588-9522Por su experiencia como vecino del río, Cano había previsto la crecida para las 6:00 de la tarde.

Por ello decidió trasladarse con sus pertenencias al otro costado de la calle, en una casa que está sobre una pequeña loma a unos 15 metros.

Sin embargo, nunca creyó que el agua iba a llegar donde él estaba, y un derrumbe de piedras al costado de la vivienda lo hizo salir corriendo junto con su esposa María Angélica Zúñiga Quintero, su hija Cindy Mariela (de 13 años) y su pequeño Cleberson (de 3).

San Vicente Centenario.

Ante el nerviosismo de tener el agua a la rodilla puso al menor desnudo sobre su hombro y corrió con su esposa hacia el centro sobre la calle anegada.

“¡Papi Marco!”, gritó la niña que había quedado atrás y la que tuvo que rescatar en medio de sus electrodomésticos que flotaban para verlos minutos después ser destruidos por los remolinos de la corriente.

Santa Bárbara.

AisladosAgustín Muñoz, alcalde de Ilama, manifestó que Eta ha significado destrucción y muerte, porque el río Cececapa creció y arrancó el único puente en ese municipio que da acceso a las cinco aldeas.

Esta situación dejó aisladas e incomunicadas a 2,000 en las aldeas de Chinda.

Estas comunidades situadas en la montaña también están incomunicadas entre ellas, porque por la crecida de quebradas cayeron al menos seis cajas puente que las conectan.

El caudal de estas quebradas sigue siendo un peligro para los pobladores, pues pueden provocar deslizamientos.

El desastre dejó también a 17 comunidades sin energía y sin agua potable por el colapso de los sistemas y temen por epidemias por la insalubridad que representa estar sin agua.

Ayer hubo protestas en Quimistán exigiendo que les restablezcan la energía eléctrica.

Chinda.

CrisisLos habitantes de las cinco aldeas de Ilama podrían salir por Chinda, ya que en la montaña conectan por carretera con 14 aldeas del vecino municipio; pero debido a que el Ulúa arrancó en la jurisdicción de Chinda el puente hamaca que da acceso a esta montaña, suman 5,000 las personas que están atrapadas e incomunicadas entre los dos municipios.

Miriam López, alcaldesa de Chinda, informó que esta situación los tiene en alerta porque estos hondureños claman por comida y asistencia.

La alcaldesa ayer gestionaba una lancha para cruzar el Ulúa e ir a dejar comida a las personas aisladas; mientras que en Ilama, por donde existía el puente sobre el río Cececapa, algunos aldeanos por necesidad se atreven a cruzar haciendo canopy en un cable de acero que han amarrado en postes sobre ambos extremos.

Petoa.

LA PRENSA constató que luego de cruzar, los pocos ciudadanos que se atreven para ir de emergencia a al hospital o por otras necesidades urgentes, deben viajar varios kilómetros en moto hasta el centro de Ilama en una carretera de tierra que tiene múltiples derrumbes en los que solo un vehículo de dos ruedas puede pasar.

“Ni para el Mitch se había visto este desastre.

La noche del miércoles fue de terror, pues el Ulúa se llevó 40 viviendas que dejaron albergadas a 50 familias en el casco urbano de Chinda y se llevó el puente que dejó aislados a 2,500 pobladores”, dijo la alcadesa Miriam López.

Ilama.

Destrucción y muerteEn la aldea San José de Oriente, Óscar Argenis Sabillón, Andrea Sabillón y Maritza Oseguera y los niños Dafne Sabillón, Sharon Sabillón y Didier Osiel Sabillón murieron trágicamente por un derrumbe sobre dos casas.

El cuerpo de Óscar Argenis aún no ha sido encontrado, pero los otros ya fueron sepultados.

En la aldea Nueva York, los niños Jostin Gerardo Toro (de 8 años) y Evis Samuel Cardona (de 11 meses), fallecieron por un derrumbe.

En la aldea Lomas de Águila de Gualala cuatro personas murieron soterradas, según informó la Policía.

La carretera RN-20, que lleva de Ceibita Norte a la cabecera departamental tiene múltiples colapsos y hundimientos.

Ilama.

En Petoa, el río Cacaulapa creció y se llevó más de 20 metros de carretera impidiendo el paso hacia la cabecera de Santa Bárbara.

Sin embargo, desde el sábado se habilitó un paso sobre un terreno privado al costado de la vía, por el que cada vehículo debe pagar un “peaje” de 20 lempiras.

Ayer las autoridades municipales de Petoa trabajaban en reorientar el cauce del río y esperan en tres días reparar temporalmente la carretera.

Chinda.

Por la crecida de este río, en Petoa quedaron damnificadas varias familias del barrio Los Manguitos que fueron llevadas a un albergue.

Petoa estaba ayer sin energía y sin señal de celular.

Entre Chinda e Ilama hay más de 10 derrumbes y postes caídos.

Hasta ayer varias retroexcavadoras trabajaban en la remoción de grandes cantidades de lodo que impedían el tráfico vehicular.

Trinidad.

Una crecida en la quebrada Jutiapa se llevó el puente de acceso a la comunidad de Campo Lempira en los bajos de Trinidad, Santa Bárbara, y unos kilómetros más adelante socavó el puente que conecta con Concepción del Norte.

En el caserío El Encanto, en Ilama, unos metros cercanos a la cárcel conocida como El Pozo, el Ulúa también se llevó un tramo carretero.

Ahí también se logró habilitar el paso a un costado de la vía.

En la cabecera Santa Bárbara, el río Cececapa dejó a varias familias en la calle al llevarse casas en el barrio La Libertad y barrio Abajo en el sector El Junquillo.

En San Luis hubo varios derrumbes.

Carretera RN-20.

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