Lluvias que dejó Iota: Valle de Sula se volvió a inundar por crecida de cinco ríos

San Pedro Sula, Cortés. El Valle de Sula repitió ayer miércoles las terribles inundaciones provocadas por fenómenos naturales, siendo esta región del país el epicentro de Eta e Iota en menos de 15 días. La Lima, San Manuel, Potrerillos, Pimienta, Villanueva, El Progreso, los bajos de Choloma, Rivera Hernández, Chamelecón y otros resultaron inundados, lo que encendió por segunda vez las alarmas entre sus habitantes. Con relación a los fenómenos climatológicos producidos por las tormentas tropicales Eta e Iota que han afectado la mayor parte del territorio nacional y en especial a las comunidades y ciudades que conforman la región del Valle de Sula, la Comisión para el Control de Inundaciones del Valle de Sula (CCIVS) comunicó este jueves que las inundaciones que se experimentaron se debieron al alto volumen de precipitación en las cuencas hidrográficas de los ríos Ulúa, Chamelecón, Cuyamapa, Guaymón, Manchaguala, provenientes de las cordilleras del Merendón y Mico Quemado, que sobrepasaron sus cauces. Las inundaciones alcanzaron al aeropuerto Ramón Villeda Morales, dejándolo prácticamente bajo el agua. Un ejemplo de lo anterior es el Canal Maya, una obra que hace su recorrido partiendo de la comunidad de Guaruma, continuando por el área de la colonia Filadelfia hasta llegar a la autopista San Pedro Sula-El Progreso. Este pasa por las colonias Pineda y Reyes Caballero, recorriendo 10 Km aguas abajo hasta la confluencia del Canal Campín, en el sector de Flores de Oriente, en el municipio de la Lima. Relacionada: Iota da el tiro de gracia al valle de Sula: imágenes del desastre dejado por las inundacionesLa capacidad hidráulica del Canal Maya es de 750 m³/seg, la cual fue superada por la crecida del río Chamelecón que solo en la Estación Hidrométrica del Tablón reflejó una medición de 4,700 m³/seg, lo que rebasó su capacidad pese a su mantenimiento preventivo. Para dimensionar la magnitud del impacto de las crecidas de los ríos Chamelecón y Ulúa, tras el paso de los dos fenómenos tropicales, vale señalar que al unir los caudales de los dos ríos su capacidad normal es de 7,000 m³/seg, sin embargo, de conformidad a los registros obtenidos, en la medición se reflejó un caudal de 15,750 m³/seg antes del ingreso al Valle de Sula, lo que se traduce en más del doble de la capacidad del sistema. “Esta Institución, como responsable y rectora de la planificación y mantenimiento de las obras hidráulicas de protección en todo el Valle de Sula, ha tenido sus mejores logros en aspectos operativos, ya que ha sostenido el sistema para dar respuestas adecuadas a su magnitud de diseño, aun cuando el deterioro ambiental y deforestación dañan los cauces naturales, afectando la eficiencia del sistema”, señaló en su escrito la Comisión para el Control de Inundaciones. Colonias, residenciales y barrios no se salvaron de las furiosas aguas que se desprendieron desde los ríos. A su vez, recordaron que anualmente se desarrolla un programa de mantenimiento de las obras hidráulicas ya construidas y la identificación de nuevas zonas vulnerables, las cuales son priorizadas mediante un proceso de socialización integrado por las comunidades afectadas, alcaldías, asociaciones agrícolas productoras, empresa privada y otras instituciones gubernamentales afines. Indicaron que actualmente, como parte del Comité Técnico de Emergencia, se ejecutan acciones puntuales en los lugares de mayor afectación, como ser la remoción de escombros en las estructuras de los puentes y canales ubicados en la autopista que conduce de San Pedro Sula al Progreso, para proteger las estructuras hidráulicas y cierre de boquetes en puntos estratégicos para protección de comunidades densamente pobladas. Paso de dos tormentasLas tormentas tropicales Eta y Iota dejaron destrucción, dolor y luto en el territorio hondureño, especialmente en el Valle de Sula, que fue duramente golpeado en los últimos días por estos fenómenos naturales. Ciudades inundadas, casas completamente destruidas, familias desesperadas, cultivos agrícolas anegados y otros daños forman el panorama de destrucción que se ve en esta zona productiva del país, afectada principalmente por las crecidas de los ríos Ulúa y Chamelecón. Miles de rescatistas, entre miembros de las Fuerzas Armadas, Policía Nacional, Cuerpo de Bomberos, Cruz Roja, Cruz Verde, Copeco y muchos voluntarios, han realizado innumerables operaciones de rescate de damnificados con el apoyo de naves aéreas y embarcaciones de los órganos de seguridad, así como otras facilitadas por empresas y personas particulares. Además: El aeropuerto Villeda Morales podría estar listo hasta fin de añoLa Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) había advertido mediante un comunicado que las estaciones de monitoreo de ríos en San Francisco Ojueras y Chinda, en Santa Bárbara, indicaban que el Ulúa había alcanzado un nivel de cuatro metros arriba de lo normal y se estaría reflejando en una crecida en el Valle de Sula. Dicha crecida afectó los sectores bajos de Pimienta, Villanueva, La Lima, San Manuel, Potrerillos en Cortés; Santa Rita y El Progreso, en Yoro, hasta el Ramal del Tigre, en Tela Atlántida, entre otros lugares. Choloma es uno de los municipios que experimentó significativas inundaciones. El desbordamiento del río Ulúa y río Chamelecón provocó inundaciones considerables en lugares como colonia Planeta, colonia Céleo Gonzales, colonia Jerusalén en La Lima, colonias Sabillón Cruz, Palmira y parte de la Ebenezer en Chamelecón. Asimismo, las colonias 6 de Mayo, Flor de Cuba, Paraísos 1,2,3,4,5 y 6 como parte de la Rivera Hernández, colonias Pineda, Reyes Caballero y 15 de Septiembre en San Manuel, Cortés, entre otros. Además, el aeropuerto Ramón Villeda Morales también resultó inundado nuevamente producto de estas inundaciones que provocaron las tormentas Eta y Iota. “Lamentablemente el país fue embestido por dos huracanes de manera simultánea en un lapso de 15 días y se hicieron esfuerzos por reparar estos bordos, principalmente el del Canal Maya, pero que 4 o 5 días no fue suficiente para poder repararlos todos”, dijo el nuevo comisionado especial para la zona noroccidental de Copeco, Jaime Omar Silva. Silva consideró que pese a los daños ocasionados por estos fenómenos naturales, la población hondureña se ha comportado a la altura “y eso es bueno, porque la gente ya empieza a reaccionar”.,

La Prensa

San Pedro Sula, Cortés.

El Valle de Sula repitió ayer miércoles las terribles inundaciones provocadas por fenómenos naturales, siendo esta región del país el epicentro de Eta e Iota en menos de 15 días.

La Lima, San Manuel, Potrerillos, Pimienta, Villanueva, El Progreso, los bajos de Choloma, Rivera Hernández, Chamelecón y otros resultaron inundados, lo que encendió por segunda vez las alarmas entre sus habitantes.

Con relación a los fenómenos climatológicos producidos por las tormentas tropicales Eta e Iota que han afectado la mayor parte del territorio nacional y en especial a las comunidades y ciudades que conforman la región del Valle de Sula, la Comisión para el Control de Inundaciones del Valle de Sula (CCIVS) comunicó este jueves que las inundaciones que se experimentaron se debieron al alto volumen de precipitación en las cuencas hidrográficas de los ríos Ulúa, Chamelecón, Cuyamapa, Guaymón, Manchaguala, provenientes de las cordilleras del Merendón y Mico Quemado, que sobrepasaron sus cauces.

Las inundaciones alcanzaron al aeropuerto Ramón Villeda Morales, dejándolo prácticamente bajo el agua.

Un ejemplo de lo anterior es el Canal Maya, una obra que hace su recorrido partiendo de la comunidad de Guaruma, continuando por el área de la colonia Filadelfia hasta llegar a la autopista San Pedro Sula-El Progreso.

Este pasa por las colonias Pineda y Reyes Caballero, recorriendo 10 Km aguas abajo hasta la confluencia del Canal Campín, en el sector de Flores de Oriente, en el municipio de la Lima.

Relacionada: Iota da el tiro de gracia al valle de Sula: imágenes del desastre dejado por las inundacionesLa capacidad hidráulica del Canal Maya es de 750 m³/seg, la cual fue superada por la crecida del río Chamelecón que solo en la Estación Hidrométrica del Tablón reflejó una medición de 4,700 m³/seg, lo que rebasó su capacidad pese a su mantenimiento preventivo.

Para dimensionar la magnitud del impacto de las crecidas de los ríos Chamelecón y Ulúa, tras el paso de los dos fenómenos tropicales, vale señalar que al unir los caudales de los dos ríos su capacidad normal es de 7,000 m³/seg, sin embargo, de conformidad a los registros obtenidos, en la medición se reflejó un caudal de 15,750 m³/seg antes del ingreso al Valle de Sula, lo que se traduce en más del doble de la capacidad del sistema.

“Esta Institución, como responsable y rectora de la planificación y mantenimiento de las obras hidráulicas de protección en todo el Valle de Sula, ha tenido sus mejores logros en aspectos operativos, ya que ha sostenido el sistema para dar respuestas adecuadas a su magnitud de diseño, aun cuando el deterioro ambiental y deforestación dañan los cauces naturales, afectando la eficiencia del sistema”, señaló en su escrito la Comisión para el Control de Inundaciones.

Colonias, residenciales y barrios no se salvaron de las furiosas aguas que se desprendieron desde los ríos.

A su vez, recordaron que anualmente se desarrolla un programa de mantenimiento de las obras hidráulicas ya construidas y la identificación de nuevas zonas vulnerables, las cuales son priorizadas mediante un proceso de socialización integrado por las comunidades afectadas, alcaldías, asociaciones agrícolas productoras, empresa privada y otras instituciones gubernamentales afines.

Indicaron que actualmente, como parte del Comité Técnico de Emergencia, se ejecutan acciones puntuales en los lugares de mayor afectación, como ser la remoción de escombros en las estructuras de los puentes y canales ubicados en la autopista que conduce de San Pedro Sula al Progreso, para proteger las estructuras hidráulicas y cierre de boquetes en puntos estratégicos para protección de comunidades densamente pobladas.

Paso de dos tormentasLas tormentas tropicales Eta y Iota dejaron destrucción, dolor y luto en el territorio hondureño, especialmente en el Valle de Sula, que fue duramente golpeado en los últimos días por estos fenómenos naturales.

Ciudades inundadas, casas completamente destruidas, familias desesperadas, cultivos agrícolas anegados y otros daños forman el panorama de destrucción que se ve en esta zona productiva del país, afectada principalmente por las crecidas de los ríos Ulúa y Chamelecón.

Miles de rescatistas, entre miembros de las Fuerzas Armadas, Policía Nacional, Cuerpo de Bomberos, Cruz Roja, Cruz Verde, Copeco y muchos voluntarios, han realizado innumerables operaciones de rescate de damnificados con el apoyo de naves aéreas y embarcaciones de los órganos de seguridad, así como otras facilitadas por empresas y personas particulares.

Además: El aeropuerto Villeda Morales podría estar listo hasta fin de añoLa Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) había advertido mediante un comunicado que las estaciones de monitoreo de ríos en San Francisco Ojueras y Chinda, en Santa Bárbara, indicaban que el Ulúa había alcanzado un nivel de cuatro metros arriba de lo normal y se estaría reflejando en una crecida en el Valle de Sula.

Dicha crecida afectó los sectores bajos de Pimienta, Villanueva, La Lima, San Manuel, Potrerillos en Cortés; Santa Rita y El Progreso, en Yoro, hasta el Ramal del Tigre, en Tela Atlántida, entre otros lugares.

Choloma es uno de los municipios que experimentó significativas inundaciones.

El desbordamiento del río Ulúa y río Chamelecón provocó inundaciones considerables en lugares como colonia Planeta, colonia Céleo Gonzales, colonia Jerusalén en La Lima, colonias Sabillón Cruz, Palmira y parte de la Ebenezer en Chamelecón.

Asimismo, las colonias 6 de Mayo, Flor de Cuba, Paraísos 1,2,3,4,5 y 6 como parte de la Rivera Hernández, colonias Pineda, Reyes Caballero y 15 de Septiembre en San Manuel, Cortés, entre otros.

Además, el aeropuerto Ramón Villeda Morales también resultó inundado nuevamente producto de estas inundaciones que provocaron las tormentas Eta y Iota.

“Lamentablemente el país fue embestido por dos huracanes de manera simultánea en un lapso de 15 días y se hicieron esfuerzos por reparar estos bordos, principalmente el del Canal Maya, pero que 4 o 5 días no fue suficiente para poder repararlos todos”, dijo el nuevo comisionado especial para la zona noroccidental de Copeco, Jaime Omar Silva.

Silva consideró que pese a los daños ocasionados por estos fenómenos naturales, la población hondureña se ha comportado a la altura “y eso es bueno, porque la gente ya empieza a reaccionar”.

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