Médicos piden alejar a niños de la pólvora

Tegucigalpa, Honduras. Los médicos solicitan a la población que para finalizar este complicado año no agreguen una desgracia más, como las quemaduras o mutilaciones por manipular pólvora en niños y adultos. En lo que va de diciembre ya se reportan cinco pacientes quemados por pólvora, de ellos tres menores de edad y dos jóvenes. El caso más reciente se trata de un niño de 11 años de edad que tomó un mortero en la calle y le explotó en su mano derecha. La lesión fue tan devastadora que perdió tres dedos de la mano. El menor es procedente de la aldea Las Casitas, de la capital, pero el accidente ocurrió en la Villa de San Francisco, Francisco Morazán, andaba en un cumpleaños. Los médicos que lo atendieron explicaron que el mortero le causó la amputación traumática de distal y media falange del primer dedo, falange distal y media del segundo dedo y falange distal del tercer dedo. Fue atendido en el Centro Hondureño para el Niño Quemado (Cehniq). Sin embargo, como sufrió fractura de sus dedos fue remitido a los servicios de Ortopedia y de Cirugía Plática del Materno Infantil. Este niño ahora pasó a formar parte del 10% de la población hondureña que sufre de discapacidad. “Nos han llegado dos casos más de niños con lesiones por el uso de la pólvora¨, informó Omar Mejía, presidente de la Fundación para el Niño Quemado (Fundaniquem) que administra el Cehniq.,

La Prensa

Tegucigalpa, Honduras.

Los médicos solicitan a la población que para finalizar este complicado año no agreguen una desgracia más, como las quemaduras o mutilaciones por manipular pólvora en niños y adultos.

En lo que va de diciembre ya se reportan cinco pacientes quemados por pólvora, de ellos tres menores de edad y dos jóvenes.

El caso más reciente se trata de un niño de 11 años de edad que tomó un mortero en la calle y le explotó en su mano derecha.

La lesión fue tan devastadora que perdió tres dedos de la mano.

El menor es procedente de la aldea Las Casitas, de la capital, pero el accidente ocurrió en la Villa de San Francisco, Francisco Morazán, andaba en un cumpleaños.

Los médicos que lo atendieron explicaron que el mortero le causó la amputación traumática de distal y media falange del primer dedo, falange distal y media del segundo dedo y falange distal del tercer dedo.

Fue atendido en el Centro Hondureño para el Niño Quemado (Cehniq).

Sin embargo, como sufrió fractura de sus dedos fue remitido a los servicios de Ortopedia y de Cirugía Plática del Materno Infantil.

Este niño ahora pasó a formar parte del 10% de la población hondureña que sufre de discapacidad.

“Nos han llegado dos casos más de niños con lesiones por el uso de la pólvora¨, informó Omar Mejía, presidente de la Fundación para el Niño Quemado (Fundaniquem) que administra el Cehniq.

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