Miles de damnificados están a merced del covid-19 en albergues

SAN PEDRO SULA. La emergencia provocada por Eta ha hecho olvidar a los damnificados las medidas de bioseguridad para protegerse del covid-19. En condiciones no adecuadas se refugian miles de personas en algunos albergues de la Capital Industrial. En el centro educativo Alanis Lagos, entre el bulevar del este y la 27 calle, hay 400 personas albergadas que perdieron sus pertenencias. La Dirección de Salud de la alcaldía lleva brigadas a los 79 albergues. Ya atendieron en los centros educativos Emmanuel, Altagracia Sánchez y Alanis Lagos. Durante nueve días, el centro educativo ha recibido constantes ayudas de Copeco, Corporación Municipal, Bomberos, Policía Militar, Children International y otras instituciones y voluntarios individuales, los que además de alimentos les dieron mascarillas y gel de manos para evitar que los damnificados se contagien de coronavirus. Pese a ello, los afectados no han seguido las instrucciones y aseguran que no van a enfermarse en el albergue. A cada momento se les dice a las personas que utilicen sus mascarillas, pero nadie hace caso. Lourdes Peña, encargada del albergue“Todos estamos durmiendo en el suelo y cada quien corre el riesgo de enfermarse, pero nadie evita contagiarse de covid-19”, reconoció Lourdes Peña, encargada del albergue. Una damnificada contó a LA PRENSA que su hija (quien también se alberga en el centro educativo) tiene leves dolores de garganta y al hacerle la prueba rápida esta semana obtuvo resultados positivos. Sin embargo, no hay un espacio de aislamiento para estos ciudadanos. LA PRENSA constató que es un mínimo porcentaje de las personas que están usando mascarillas y es imposible el distanciamiento social. En la escuela Alanis Lagos albergan a vecinos afectados de la Rivera Hernández, Asentamientos Humanos, la Planeta, La Lima y la colonia Venecia. Muchas personas que no están damnificadas aprovechan las donaciones y luego se van. Julio Guerra, damnificadoDiógenes Chávez, subdirector de la Región Departamental de Salud de Cortés, aseguró que el riesgo de contagio es mayor en los albergues, por lo que están llevando brigadas a más de 200 centros. Otros refugiosDebajo del puente de la 27 calle en el bulevar del este, que conduce de San Pedro Sula a La Lima, permanece otro grupo de afectados que se benefician de la bondad de voluntarios; aunque algunos cuentan que muchas personas llegan en el día para beneficiarse de las donaciones y en las noches se van a dormir a sus casas. En otros albergues habilitados en los centros Emmanuel y Altagracia Sánchez hay emprendedores que la tormenta les ha dado un duro golpe. “Siempre he sido una mujer luchadora, pero ahorita no tengo dinero ni los utensilios necesarios para hacer comida para vender”, dijo Carmen Mejía, albergada en el centro educativo Emmanuel, de la Rivera Hernández. El director de Salud Municipal, Juan José Leiva, dijo que en algunos albergues hay hasta milpersonas y la Región Metropolitana de Salud se encarga de corroborar si cumplen los requisitos de bioseguridad. Debajo del puente de la 27 calle hay decenas de personas en condiciones inadecuadas.,

La Prensa

SAN PEDRO SULA.

La emergencia provocada por Eta ha hecho olvidar a los damnificados las medidas de bioseguridad para protegerse del covid-19.

En condiciones no adecuadas se refugian miles de personas en algunos albergues de la Capital Industrial.

En el centro educativo Alanis Lagos, entre el bulevar del este y la 27 calle, hay 400 personas albergadas que perdieron sus pertenencias.

La Dirección de Salud de la alcaldía lleva brigadas a los 79 albergues.

Ya atendieron en los centros educativos Emmanuel, Altagracia Sánchez y Alanis Lagos.

Durante nueve días, el centro educativo ha recibido constantes ayudas de Copeco, Corporación Municipal, Bomberos, Policía Militar, Children International y otras instituciones y voluntarios individuales, los que además de alimentos les dieron mascarillas y gel de manos para evitar que los damnificados se contagien de coronavirus.

Pese a ello, los afectados no han seguido las instrucciones y aseguran que no van a enfermarse en el albergue.

A cada momento se les dice a las personas que utilicen sus mascarillas, pero nadie hace caso.

Lourdes Peña, encargada del albergue“Todos estamos durmiendo en el suelo y cada quien corre el riesgo de enfermarse, pero nadie evita contagiarse de covid-19”, reconoció Lourdes Peña, encargada del albergue.

Una damnificada contó a LA PRENSA que su hija (quien también se alberga en el centro educativo) tiene leves dolores de garganta y al hacerle la prueba rápida esta semana obtuvo resultados positivos.

Sin embargo, no hay un espacio de aislamiento para estos ciudadanos.

LA PRENSA constató que es un mínimo porcentaje de las personas que están usando mascarillas y es imposible el distanciamiento social.

En la escuela Alanis Lagos albergan a vecinos afectados de la Rivera Hernández, Asentamientos Humanos, la Planeta, La Lima y la colonia Venecia.

Muchas personas que no están damnificadas aprovechan las donaciones y luego se van.

Julio Guerra, damnificadoDiógenes Chávez, subdirector de la Región Departamental de Salud de Cortés, aseguró que el riesgo de contagio es mayor en los albergues, por lo que están llevando brigadas a más de 200 centros.

Otros refugiosDebajo del puente de la 27 calle en el bulevar del este, que conduce de San Pedro Sula a La Lima, permanece otro grupo de afectados que se benefician de la bondad de voluntarios; aunque algunos cuentan que muchas personas llegan en el día para beneficiarse de las donaciones y en las noches se van a dormir a sus casas.

En otros albergues habilitados en los centros Emmanuel y Altagracia Sánchez hay emprendedores que la tormenta les ha dado un duro golpe.

“Siempre he sido una mujer luchadora, pero ahorita no tengo dinero ni los utensilios necesarios para hacer comida para vender”, dijo Carmen Mejía, albergada en el centro educativo Emmanuel, de la Rivera Hernández.

El director de Salud Municipal, Juan José Leiva, dijo que en algunos albergues hay hasta milpersonas y la Región Metropolitana de Salud se encarga de corroborar si cumplen los requisitos de bioseguridad.

Debajo del puente de la 27 calle hay decenas de personas en condiciones inadecuadas.

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