“Nunca imaginé ver a tantas personas pidiendo que las salvaran”: Esdras Eleazar Hernández Cárcamo

SAN PEDRO SULA. Qué niño no sale corriendo al escuchar un avión, para admirarlo, para soñar con volar, con pilotearlo. Esdras Eleazar Hernández Cárcamo cuando era pequeño tuvo ese anhelo. Miraba al cielo los aviones, mas nunca imaginó que de adulto su sueño sería una realidad. Ahora a sus 38 años, no solo es un hombre realizado con 15 años de servicio en las Fuerzas Armadas de Honduras, es un ángel que llegó desde el cielo para muchísimas personas que miraban cómo todo su mundo se ahogaba durante las recién pasadas inundaciones causadas por las tormentas Eta y Iota. Convertido en capitán de aviación, Hernández se vio cara a cara con el dolor de los que lo perdieron todo en las llenas, aquellos que creían que nadie podría salvarlos de una muerte segura. “Antes de cada misión le pedimos a Dios que nos lleve a las personas que más lo necesitan”, señala como una máxima de vida el oficial, cuyos ojos se llenan de lágrimas al recordar todas aquellas escenas de supervivencia humana. El capitán Esdras Hernández se prepara para las misiones. Hernández, originario de Goascorán, Valle, es un hombre discreto y humilde, pero muy sensible. Nadie lo había visto llorar, hasta que contaba las vicisitudes que le tocó pasar junto a su tripulación para salvar a cientos de personas que deses-peradas pedían auxilio desde las copas de los árboles o los techos de sus casas, cubiertas por el agua en el valle de Sula. ExperienciaDurante su carrera nunca había vivido situación similar a la misión derivada por las tormentas. Le habían contado cómo fueron las operaciones tras el huracán Mitch, pero no imaginó vivir algo así. “Fueron tantas experiencias que aún sueño con los episodios vividos, querer salvar a toda las personas con el agua hasta el cuello. Se nos hacía un nudo en la garganta, por la impotencia y frustración de querer salvarlos a todos”. Hernández aseguró que siempre ha tenido la vocación de servicio y ha sido formado para ayudar a los que más lo necesitan. Esa ha sido prioridad en su vida. “Lo que nunca imaginé fue ver a tantas personas pidiendo que las salvaran, hemos estado en muchas misiones, pero en ninguna como esta”. Como él y su tripulación, más equipos de la Fuerza Aérea Hondureña (FAH) y del Ejército siguen trabajando sin parar desde que amanece hasta el anochecer. Incluso, las tripulaciones en los helicópteros no paraban ni para comer y cuando se podía, lo hacían mientras volaban, porque no había tiempo de bajarse ya que muchas personas principalmente del valle de Sula urgían de su ayuda. Más que agradecidos por salvarlosPobladores de un bordo de El Progreso, con desechos que arrastró el río Ulúa, elaboraron un helicóptero y con pedazos de madera simularon el rescate de personas, en donde les escribieron “Gracias”. SacrificioEn su misión de más de 25 días, el capitán Hernández lamentó no estar presente en la graduación de preparatoria de su hijo más pequeño. Por la emergencia le tocó solo ver ese momento tan importante en fotografías. “Tengo tres hijos, dos niñas, Alejandra y Nathalie y Aarón, el más pequeño de cinco años, quien siempre me pregunta que cuándo voy a terminar de rescatar personas. En muchas de las misiones, solo pensaba en mi familia, que podían ser ellos, por eso no desistimos en nuestros trabajos y no paramos hasta evacuar a todos los que fueran posible”, comentó. El capitán dijo que nunca olvidará los rostros de las personas, principalmente el de madres o padres con niños recién nacidos, que alzaban sus brazos, con el agua hasta el cuello. Ellos trataban de salvar a sus hijos, gritaban desesperados. Perfil:Capitán de Aviación en la Fuerza Aérea Hondureña, con más de 15 años de servicio. Originario de Goascorán, Valle, padre de tres hijos. En 2002 ingresó a la Academia de Aviación Capitán Roberto Raúl Barahona Lagos, ubicada en Comayagua. “En muchas noches sueño episodios de lo vivido, veo a las personas pidiendo ayuda, son cosas que marcan la vida, pero es satisfactorio cuando con humildad nos dan el agradecimiento, no olvido a una señora que cuando la llevamos a un lugar a salvo se acercó a nosotros, me tocó la pierna y unió sus manos, se inclinó y nos agradeció”, manifestó el piloto. La tripulación del FAH-976, comandada por el capitán Hernández, también está integrada por el teniente de aviación Samuel Enrique Zelaya Baquedano, el comando III Erick Mejía Chavarría y el comando II Víctor Oliva Espinal. Los trabajos no solo se trataron del rescate o la evacuación de personas, sino también de la entrega de víveres. En muchas ocasiones, debido a que no había un lugar en donde aterrizar, los pilotos hicieron maniobras como vuelos estacionarios, en donde bajan lo más cerca del agua y tienen que lanzar las provisiones de alimentos a los pobladores. “Se corren muchos riesgos, no es lo mismo bajar a tierra firme, que hacerlo sobre el agua, en donde hay obstáculos como alambres, postes, que con un movimiento leve, puede poner en peligro toda la misión y a nuestra tripulación”, explicó el oficial. En una de sus misiones relató que casi pierden a un miembro de su equipo, quien en un rescate en el sector de San Juan, en el municipio de La Lima, se lanzó del helicóptero para salvar a dos mujeres que estaban a punto de dar a luz. En su tiempo libre el capitán comparte con sus hijos. En la foto con Nathalie y Aarón. “Ese día fue una odisea, llegamos al lugar, pero habían láminas sueltas y otros objetos que con el flujo del aire era peligroso para las personas, por lo que uno de los comandos (Erick Mejía) se lanzó al agua para asegurar a la gente, pero por el peso del equipo, el uniforme, los guantes, casco y arnés, se le dificultó nadar y se lo llevaba la corriente. Para salvar su vida se agarró de un arbusto, intentamos rescatarlo, pero con el aire del helicóptero lo empujábamos más a una zona donde la fuerza del agua era mayor, por lo que nos alejamos y tocó dejarlo en ese lugar. Por radio pedimos que estuviera listo un rescatista urgente y regresamos para el rescate”. El oficial relató que fue cuestión de minutos, pero las sintieron como horas, porque dejar a uno de sus miembros en una zona de peligro es de las peores cosas que les ha tocado hacer. 400 personas fueron rescatadas por la FAH en la emergencia. Al menos 850 hizo el equipo de Hernández. TestimoniosEl comando III Erick Mejía relató que cuando vio alejarse el helicóptero estaba 100% seguro que iban a regresar por él. “Nadé a un árbol más grande, pero les hacía señales para que alejaran el helicóptero porque el flujo del aire me afectaba. El tiempo de espera fueron minutos, pero sentí que fueron como tres días, el nivel del agua subía y la corriente era más fuerte. Después logré nadar hasta un bordo, en donde estaban las personas que luego fueron rescatadas”. A las labores de rescate aéreas se sumaron helicópteros privados y de Colombia, quienes también rescataron a cientos de personas que estaban en riesgo en Santa Bárbara y Yoro. Julio César Hernández Ugarte, coronel de aviación, manifestó que desde el soldado más nuevo hasta los máximos oficiales, se entregaron de forma total a la ayuda de otras personas. Muchos de los miembros de la FAH también fueron damnificados; sin embargo, no dejaron de trabajar en los rescates de miles de hondureños. Miembros de la FAH que demostraron su valentía.,

La Prensa

SAN PEDRO SULA.

Qué niño no sale corriendo al escuchar un avión, para admirarlo, para soñar con volar, con pilotearlo.

Esdras Eleazar Hernández Cárcamo cuando era pequeño tuvo ese anhelo.

Miraba al cielo los aviones, mas nunca imaginó que de adulto su sueño sería una realidad.

Ahora a sus 38 años, no solo es un hombre realizado con 15 años de servicio en las Fuerzas Armadas de Honduras, es un ángel que llegó desde el cielo para muchísimas personas que miraban cómo todo su mundo se ahogaba durante las recién pasadas inundaciones causadas por las tormentas Eta y Iota.

Convertido en capitán de aviación, Hernández se vio cara a cara con el dolor de los que lo perdieron todo en las llenas, aquellos que creían que nadie podría salvarlos de una muerte segura.

“Antes de cada misión le pedimos a Dios que nos lleve a las personas que más lo necesitan”, señala como una máxima de vida el oficial, cuyos ojos se llenan de lágrimas al recordar todas aquellas escenas de supervivencia humana.

El capitán Esdras Hernández se prepara para las misiones.

Hernández, originario de Goascorán, Valle, es un hombre discreto y humilde, pero muy sensible.

Nadie lo había visto llorar, hasta que contaba las vicisitudes que le tocó pasar junto a su tripulación para salvar a cientos de personas que deses-peradas pedían auxilio desde las copas de los árboles o los techos de sus casas, cubiertas por el agua en el valle de Sula.

ExperienciaDurante su carrera nunca había vivido situación similar a la misión derivada por las tormentas.

Le habían contado cómo fueron las operaciones tras el huracán Mitch, pero no imaginó vivir algo así.

“Fueron tantas experiencias que aún sueño con los episodios vividos, querer salvar a toda las personas con el agua hasta el cuello.

Se nos hacía un nudo en la garganta, por la impotencia y frustración de querer salvarlos a todos”.

Hernández aseguró que siempre ha tenido la vocación de servicio y ha sido formado para ayudar a los que más lo necesitan.

Esa ha sido prioridad en su vida.

“Lo que nunca imaginé fue ver a tantas personas pidiendo que las salvaran, hemos estado en muchas misiones, pero en ninguna como esta”.

Como él y su tripulación, más equipos de la Fuerza Aérea Hondureña (FAH) y del Ejército siguen trabajando sin parar desde que amanece hasta el anochecer.

Incluso, las tripulaciones en los helicópteros no paraban ni para comer y cuando se podía, lo hacían mientras volaban, porque no había tiempo de bajarse ya que muchas personas principalmente del valle de Sula urgían de su ayuda.

Más que agradecidos por salvarlosPobladores de un bordo de El Progreso, con desechos que arrastró el río Ulúa, elaboraron un helicóptero y con pedazos de madera simularon el rescate de personas, en donde les escribieron “Gracias”.

SacrificioEn su misión de más de 25 días, el capitán Hernández lamentó no estar presente en la graduación de preparatoria de su hijo más pequeño.

Por la emergencia le tocó solo ver ese momento tan importante en fotografías.

“Tengo tres hijos, dos niñas, Alejandra y Nathalie y Aarón, el más pequeño de cinco años, quien siempre me pregunta que cuándo voy a terminar de rescatar personas.

En muchas de las misiones, solo pensaba en mi familia, que podían ser ellos, por eso no desistimos en nuestros trabajos y no paramos hasta evacuar a todos los que fueran posible”, comentó.

El capitán dijo que nunca olvidará los rostros de las personas, principalmente el de madres o padres con niños recién nacidos, que alzaban sus brazos, con el agua hasta el cuello.

Ellos trataban de salvar a sus hijos, gritaban desesperados.

Perfil:Capitán de Aviación en la Fuerza Aérea Hondureña, con más de 15 años de servicio.

Originario de Goascorán, Valle, padre de tres hijos.

En 2002 ingresó a la Academia de Aviación Capitán Roberto Raúl Barahona Lagos, ubicada en Comayagua.

“En muchas noches sueño episodios de lo vivido, veo a las personas pidiendo ayuda, son cosas que marcan la vida, pero es satisfactorio cuando con humildad nos dan el agradecimiento, no olvido a una señora que cuando la llevamos a un lugar a salvo se acercó a nosotros, me tocó la pierna y unió sus manos, se inclinó y nos agradeció”, manifestó el piloto.

La tripulación del FAH-976, comandada por el capitán Hernández, también está integrada por el teniente de aviación Samuel Enrique Zelaya Baquedano, el comando III Erick Mejía Chavarría y el comando II Víctor Oliva Espinal.

Los trabajos no solo se trataron del rescate o la evacuación de personas, sino también de la entrega de víveres.

En muchas ocasiones, debido a que no había un lugar en donde aterrizar, los pilotos hicieron maniobras como vuelos estacionarios, en donde bajan lo más cerca del agua y tienen que lanzar las provisiones de alimentos a los pobladores.

“Se corren muchos riesgos, no es lo mismo bajar a tierra firme, que hacerlo sobre el agua, en donde hay obstáculos como alambres, postes, que con un movimiento leve, puede poner en peligro toda la misión y a nuestra tripulación”, explicó el oficial.

En una de sus misiones relató que casi pierden a un miembro de su equipo, quien en un rescate en el sector de San Juan, en el municipio de La Lima, se lanzó del helicóptero para salvar a dos mujeres que estaban a punto de dar a luz.

En su tiempo libre el capitán comparte con sus hijos.

En la foto con Nathalie y Aarón.

“Ese día fue una odisea, llegamos al lugar, pero habían láminas sueltas y otros objetos que con el flujo del aire era peligroso para las personas, por lo que uno de los comandos (Erick Mejía) se lanzó al agua para asegurar a la gente, pero por el peso del equipo, el uniforme, los guantes, casco y arnés, se le dificultó nadar y se lo llevaba la corriente.

Para salvar su vida se agarró de un arbusto, intentamos rescatarlo, pero con el aire del helicóptero lo empujábamos más a una zona donde la fuerza del agua era mayor, por lo que nos alejamos y tocó dejarlo en ese lugar.

Por radio pedimos que estuviera listo un rescatista urgente y regresamos para el rescate”.

El oficial relató que fue cuestión de minutos, pero las sintieron como horas, porque dejar a uno de sus miembros en una zona de peligro es de las peores cosas que les ha tocado hacer.

400 personas fueron rescatadas por la FAH en la emergencia.

Al menos 850 hizo el equipo de Hernández.

TestimoniosEl comando III Erick Mejía relató que cuando vio alejarse el helicóptero estaba 100% seguro que iban a regresar por él.

“Nadé a un árbol más grande, pero les hacía señales para que alejaran el helicóptero porque el flujo del aire me afectaba.

El tiempo de espera fueron minutos, pero sentí que fueron como tres días, el nivel del agua subía y la corriente era más fuerte.

Después logré nadar hasta un bordo, en donde estaban las personas que luego fueron rescatadas”.

A las labores de rescate aéreas se sumaron helicópteros privados y de Colombia, quienes también rescataron a cientos de personas que estaban en riesgo en Santa Bárbara y Yoro.

Julio César Hernández Ugarte, coronel de aviación, manifestó que desde el soldado más nuevo hasta los máximos oficiales, se entregaron de forma total a la ayuda de otras personas.

Muchos de los miembros de la FAH también fueron damnificados; sin embargo, no dejaron de trabajar en los rescates de miles de hondureños.

Miembros de la FAH que demostraron su valentía.

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