Progreseños inician lucha para levantarse de entre el lodo y los escombros

El Progreso. Entre el desastre y su tristeza, los progreseños iniciaron su lucha para sobreponerse de los estragos de los huracanes Eta y Iota; pero hay 254,000 habitantes que todavía no pueden retornar a sus hogares. Hace tres días algunos de los afectados regresaron a sus lugares y lo que encontraron fue destrucción y sus comunidades convertidas en pantanos. Los pobladores que han empezado a limpiar las casas que quedaron en pie manifestaron que tardará muchos días el retorno a ellas porque quedaron soterradas por la arena, lodo, piedras y árboles que arrastraron las inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Ulúa. Sus pobladores intentan levantarse entre el lodo y los escombros de sus casas. Las comunidades de la franja norte del municipio conocidas como los excampos bananeros están entre las más afectadas. En ese sector están Campo Buena Vista, las aldeas Soberanos del Norte y Río Chiquito, Campo Las Flores, Amapa y Naranjo Chino. La carretera para entrar a esas comunidades quedó destruida y hace tres días maquinaria de la alcaldía está trabajando en la vía, lo que ha posibilitado que haya acceso. “Aquí es una tristeza, pues después de tener nuestras habitaciones quedamos en la nada porque aquí de lo que teníamos no quedó nada. Primero le pedimos al Gobierno que mande maquinaria porque aquí hay demasiado lodo, arena y no hay por donde empezar y uno solo no puede”, expresó doña Erika Ávila, pobladora de la aldea Buena Vista, quien a pesar de tener tres días de estar limpiando su casa no cree que retorne a ella pronto. Ayer, varios de los afectados llegaron a sus viviendas y empezaron su lucha para sobreponerse de los embates de esos dos fenómenos que azotaron el país en noviembre dejando a su paso destrucción y desolación. “Tenemos un mes y tres días de encontrarnos en esta agonía. Cuando llegué a mi casa me dio tristeza y solo dije gracias Dios porque nos tienes con vida”, dijo doña Erika. Sandra Arita, vecina de la aldea Soberanos del Norte, expresó que no ha podido entrar en su casa porque la cantidad de lodo que hay en las calles no se lo permite. “Es difícil retornar a nuestras casas y no sé cuánto tiempo vamos a esperar para volver a entrar y nosotros queremos estar ya en nuestros hogares porque en los albergues no es lo mismo. Necesitamos ayuda del Gobierno, empresas y personas bondadosas para limpiar nuestras viviendas y la comunidad”, manifestó Arita. Los pobladores piden al Gobierno que los ayuden mandando maquinaria para limpiar las comunidades. La damnificada dijo que lo primordial es volver a sus casas, y lo “demás veremos después que sea lo que Dios quiera y vamos a ver cómo podemos luchar para comprar de nuevo nuestras cosas porque perdimos todo”. Indicó que el viernes entraron por primera vez después de las inundaciones y “hoy venimos otra vez y aquí estamos queriendo ver si podemos hacer algo”. HéroesEn la comunidad de Río Chiquito la crecida del río Ulúa destruyó 33 casas y dañó el resto de las viviendas. Edward Mauricio Álvarez, una de las personas que quedó sin casa, dijo que ahora “estamos intentado hacer nuestras casitas con pedazos de madera que quedaron porque no queda de otra”. Relató que se salvaron de morir porque cuando se llenó de agua la aldea todos los vecinos se fueron para el bordo y de “allí nos sacaron con unas canoas de dos vecinos que se llaman José Francisco Zúniga y Armando Amador y ellos fueron los grandes héroes que nos salvaron”. 900 millones de lempiras es la cantidad que se necesita para que el municipio retorne a sus condiciones anterioresJosé Francisco Zúniga dijo que “gracias a Dios que nos dio la oportunidad de tener las canoas con el compadre Armando Amador y no fue fácil, pero nada es imposible cuando uno tiene un corazón noble para su gente”. “Al mirar que la gente estaba pidiendo auxilio fui a traer mi canoa, que uso para transportarme a mi trabajo, para salvar a mis vecinos y lo hicimos con la fuerza que nos proporcionó Dios porque aquí no había otro medio de transporte”, recordó Zúniga. Dijo que los dos remos se los llevó la corriente y me “fui a conseguir dos palas que me dieron unos amigos y yo dije con estas lo hago y las usé como remos y seguimos evacuando la gente con mi hijo y rescatamos a unas 300 personas”. La comunidad de Nueva Cobb está convertida en un fango por la gran cantidad de lodo que hay en las calles y las casas. Gisela Cruz, una de las damnificadas de esa comunidad, expresó que ver su casa y las de sus vecinos en esas condiciones da tristeza, “pero todos vamos a salir adelante de esta situación que estamos pasando”. El gerente general de la alcaldía de El Progreso, Roberto Zelaya, dijo que la afectación en el municipio es en 85 comunidades, y la infraestructura vial rural y del sector montaña fue dañada por completo. “En el resto del municipio, como son los cuadrantes noroeste, suroeste y noreste han sido dañados enormemente, tan es así que la parte norte de los excampos bananeros todavía está inaccesible y todavía estamos haciéndoles llegar a los hermanos progreseños víveres crudos para que puedan sobrevivir porque las condiciones tanto de vivienda y de acceso están en total precariedad”, señaló Zelaya. Comentó que están sufriendo los efectos de los daños en los bordos de contención en los cuales hay 27 puntos de roturas. 85 albergues hay en el municipio de El Progreso, en los cuales se encuentran nueve mil damnificados“Entonces para nosotros como municipio la prioridad es la reconstrucción de los bordos de protección de toda la margen derecha del río Ulúa aguas abajo”, apuntó el funcionario municipal. Manifestó que han hecho valoraciones en la infraestructura menor, en la infraestructura mayor y los daños a casas y “podemos decir que en viviendas es donde está el aspecto desolador humano, donde los ciudadanos de esa franja que le he mencionado, alrededor de 254,000 que han sido afectadas no pueden todavía retornar a sus hogares porque hay gran cantidad de lodo y agua y las vías están inaccesibles”. “En los tres estudios que ya tenemos trabajados plenamente se establece que el municipio tiene una necesidad en este momento de 900 millones de lempiras para poder retornar al municipio a sus condiciones anteriores”, informó. Apuntó que tienen otro componente que es la atención de los pobladores que todavía están albergados, y esa situación la siguen manteniendo con alrededor de 85 albergues y paulatinamente están promoviendo que retornen a sus hogares. El gerente general de la alcaldía indicó que hay nueve mil ciudadanos en los albergues.,

La Prensa

El Progreso.

Entre el desastre y su tristeza, los progreseños iniciaron su lucha para sobreponerse de los estragos de los huracanes Eta y Iota; pero hay 254,000 habitantes que todavía no pueden retornar a sus hogares.

Hace tres días algunos de los afectados regresaron a sus lugares y lo que encontraron fue destrucción y sus comunidades convertidas en pantanos.

Los pobladores que han empezado a limpiar las casas que quedaron en pie manifestaron que tardará muchos días el retorno a ellas porque quedaron soterradas por la arena, lodo, piedras y árboles que arrastraron las inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Ulúa.

Sus pobladores intentan levantarse entre el lodo y los escombros de sus casas.

Las comunidades de la franja norte del municipio conocidas como los excampos bananeros están entre las más afectadas.

En ese sector están Campo Buena Vista, las aldeas Soberanos del Norte y Río Chiquito, Campo Las Flores, Amapa y Naranjo Chino.

La carretera para entrar a esas comunidades quedó destruida y hace tres días maquinaria de la alcaldía está trabajando en la vía, lo que ha posibilitado que haya acceso.

“Aquí es una tristeza, pues después de tener nuestras habitaciones quedamos en la nada porque aquí de lo que teníamos no quedó nada.

Primero le pedimos al Gobierno que mande maquinaria porque aquí hay demasiado lodo, arena y no hay por donde empezar y uno solo no puede”, expresó doña Erika Ávila, pobladora de la aldea Buena Vista, quien a pesar de tener tres días de estar limpiando su casa no cree que retorne a ella pronto.

Ayer, varios de los afectados llegaron a sus viviendas y empezaron su lucha para sobreponerse de los embates de esos dos fenómenos que azotaron el país en noviembre dejando a su paso destrucción y desolación.

“Tenemos un mes y tres días de encontrarnos en esta agonía.

Cuando llegué a mi casa me dio tristeza y solo dije gracias Dios porque nos tienes con vida”, dijo doña Erika.

Sandra Arita, vecina de la aldea Soberanos del Norte, expresó que no ha podido entrar en su casa porque la cantidad de lodo que hay en las calles no se lo permite.

“Es difícil retornar a nuestras casas y no sé cuánto tiempo vamos a esperar para volver a entrar y nosotros queremos estar ya en nuestros hogares porque en los albergues no es lo mismo.

Necesitamos ayuda del Gobierno, empresas y personas bondadosas para limpiar nuestras viviendas y la comunidad”, manifestó Arita.

Los pobladores piden al Gobierno que los ayuden mandando maquinaria para limpiar las comunidades.

La damnificada dijo que lo primordial es volver a sus casas, y lo “demás veremos después que sea lo que Dios quiera y vamos a ver cómo podemos luchar para comprar de nuevo nuestras cosas porque perdimos todo”.

Indicó que el viernes entraron por primera vez después de las inundaciones y “hoy venimos otra vez y aquí estamos queriendo ver si podemos hacer algo”.

HéroesEn la comunidad de Río Chiquito la crecida del río Ulúa destruyó 33 casas y dañó el resto de las viviendas.

Edward Mauricio Álvarez, una de las personas que quedó sin casa, dijo que ahora “estamos intentado hacer nuestras casitas con pedazos de madera que quedaron porque no queda de otra”.

Relató que se salvaron de morir porque cuando se llenó de agua la aldea todos los vecinos se fueron para el bordo y de “allí nos sacaron con unas canoas de dos vecinos que se llaman José Francisco Zúniga y Armando Amador y ellos fueron los grandes héroes que nos salvaron”.

900 millones de lempiras es la cantidad que se necesita para que el municipio retorne a sus condiciones anterioresJosé Francisco Zúniga dijo que “gracias a Dios que nos dio la oportunidad de tener las canoas con el compadre Armando Amador y no fue fácil, pero nada es imposible cuando uno tiene un corazón noble para su gente”.

“Al mirar que la gente estaba pidiendo auxilio fui a traer mi canoa, que uso para transportarme a mi trabajo, para salvar a mis vecinos y lo hicimos con la fuerza que nos proporcionó Dios porque aquí no había otro medio de transporte”, recordó Zúniga.

Dijo que los dos remos se los llevó la corriente y me “fui a conseguir dos palas que me dieron unos amigos y yo dije con estas lo hago y las usé como remos y seguimos evacuando la gente con mi hijo y rescatamos a unas 300 personas”.

La comunidad de Nueva Cobb está convertida en un fango por la gran cantidad de lodo que hay en las calles y las casas.

Gisela Cruz, una de las damnificadas de esa comunidad, expresó que ver su casa y las de sus vecinos en esas condiciones da tristeza, “pero todos vamos a salir adelante de esta situación que estamos pasando”.

El gerente general de la alcaldía de El Progreso, Roberto Zelaya, dijo que la afectación en el municipio es en 85 comunidades, y la infraestructura vial rural y del sector montaña fue dañada por completo.

“En el resto del municipio, como son los cuadrantes noroeste, suroeste y noreste han sido dañados enormemente, tan es así que la parte norte de los excampos bananeros todavía está inaccesible y todavía estamos haciéndoles llegar a los hermanos progreseños víveres crudos para que puedan sobrevivir porque las condiciones tanto de vivienda y de acceso están en total precariedad”, señaló Zelaya.

Comentó que están sufriendo los efectos de los daños en los bordos de contención en los cuales hay 27 puntos de roturas.

85 albergues hay en el municipio de El Progreso, en los cuales se encuentran nueve mil damnificados“Entonces para nosotros como municipio la prioridad es la reconstrucción de los bordos de protección de toda la margen derecha del río Ulúa aguas abajo”, apuntó el funcionario municipal.

Manifestó que han hecho valoraciones en la infraestructura menor, en la infraestructura mayor y los daños a casas y “podemos decir que en viviendas es donde está el aspecto desolador humano, donde los ciudadanos de esa franja que le he mencionado, alrededor de 254,000 que han sido afectadas no pueden todavía retornar a sus hogares porque hay gran cantidad de lodo y agua y las vías están inaccesibles”.

“En los tres estudios que ya tenemos trabajados plenamente se establece que el municipio tiene una necesidad en este momento de 900 millones de lempiras para poder retornar al municipio a sus condiciones anteriores”, informó.

Apuntó que tienen otro componente que es la atención de los pobladores que todavía están albergados, y esa situación la siguen manteniendo con alrededor de 85 albergues y paulatinamente están promoviendo que retornen a sus hogares.

El gerente general de la alcaldía indicó que hay nueve mil ciudadanos en los albergues.

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